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Paso 1. De la calidad del papel que
selecciones, dependerá la calidad de tu producto final. Selecciona el papel a
reciclar, el cual puede ser bond, couché y cartón no ácido. El periódico no
es muy recomendable pues dará como resultado un papel de mala calidad.
Paso
2: Con tus manos corta el papel en trozos
pequeños de unos tres centímetros. Recomendamos no
utilizar tijeras para no dañar las fibras del mismo.
Introdúcelo en una cubeta y remójalo en agua a temperatura
ambiente por unas 24 horas. Paso
3: Coloca en la licuadora un puño de esta mezcla
de papel remojado (unos 15 grs. aprox.). Añade agua (un
litro) y mezcla hasta obtener una pulpa cremosa. Paso
4: Recolecta unos 300 gramos de fibra vegetal
como hojas de plátano, piña, tabaco, o cualquier otra y
corta con tijeras en trozos de unos 2 centímetros.
Remoja nuevamente por medio día (12 horas) y agrega unos 25
gramos de sosa cáustica, disuelta previamente en agua
fría. Nuevamente mételo a hervir por unas tres horas,
revolviendo cada 20 minutos. Escurre y enjuaga muy bien.
Licua la fibra vegetal en la misma forma que el papel. Paso
5: En una cubeta grande, agrega la pulpa de
papel, la pulpa de la fibra, agua y revuelve muy bien. Paso
6: Introduce un bastidor de madera con malla a la
cubeta o tina hasta el fondo. Levántalo y sácalo
uniformemente. Sacúdelo y déjalo escurrir. Paso
7: Separa la hoja de papel del bastidor: Voltea
la maya con la hoja de papel en una tela de algodón. Pon
otra tela encima. Paso
8: Presiona uniformemente con dos maderas más
grandes que la tela de algodón. Espera a que escurra, quita
las maderas y alisa el papel con un rodillo hasta que quede
plano.
Paso 9: Puedes agregar
hojas, plantas, hierbas para decorar tu papel como lo quieras.
Paso 10: Deja secar el papel en la
sombra, a temperatura ambiente por uno o dos días.
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